
Sin en vez de comprar una camisa obsequio el dinero a un mendigo, estoy alterando en alguna medida la composición de la oferta y la demanda globales de camisas e incidiendo, en alguna proporción -infinitesimal pero real- en el sistema de precios relativos; si con ese dinero el mendigo compra pan, alguna pequeñisima modificación se producirá en el mercado de este producto. Es probable que, de todas maneras, yo compre la camisa con el sueldo del próximo mes, pero estaré destinando a ello dinero que podría haber utilizado de otro modo. El diminuto efecto de mi acto inicial irá en tal modo extendiéndose en la economía, pero también diluyéndose, aunque siempre resultará ser mayor que cero. Hay más de algún economista de renombre que podría acusarme, si fuera consecuente con su "modelo de libre mercado", de contribuir con mi acto caritativo a la ruptura del equilibrio económico general, al entorpecimiento de la óptima asignación de los recursos, los más graves pecados "capitales".
Luis Razeto Migliaro
Imagen : http://lacomunidad.elpais.com/juanmaromo/2008/3/13/la-telelimosna